Receta médica online
21,90 €
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Receta médica onlinePedir una receta de antibiótico online no consiste en elegir un medicamento, sino en que un médico valore si su infección lo necesita. Aquí le explicamos cómo funciona el cuestionario, en qué casos el médico le pedirá una exploración presencial o una prueba antes de decidir, cómo se da continuidad a una pauta larga ya documentada y qué cubre la tarifa.
El servicio Receta médica online se apoya en un cuestionario médico que usted rellena y que el médico lee después: no hay videollamada, ni llamada telefónica, ni chat en directo. La decisión de prescribir un antibiótico la toma el médico tras valorar el caso; muchas infecciones necesitan exploración presencial o una prueba antes de decidir.
Tras leer el formulario, el médico puede concluir que el antibiótico está indicado, que el cuadro parece vírico, que le falta información (un informe o una analítica) o que debe verle un médico en persona. No repite el antibiótico de un episodio anterior: cada infección nueva se valora desde el principio.
En España es la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) la que, al autorizar cada medicamento, decide si queda sujeto a prescripción médica, según el artículo 19 del texto refundido de la Ley de garantías (Real Decreto Legislativo 1/2015). En el registro CIMA, todas las presentaciones comercializadas de amoxicilina y de azitromicina figuran como sujetas a prescripción médica o de uso hospitalario, igual que las pomadas y colirios con antibiótico que hemos consultado (mupirocina, ácido fusídico, gentamicina, tobramicina).
La misma ley prohíbe en su artículo 3.5 la venta por internet o por correspondencia de medicamentos sujetos a prescripción, así que una web que envía antibióticos sin receta actúa fuera de la normativa.
El motivo es sanitario. El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), que coordina la AEMPS, recuerda que hasta el 80 % de las infecciones invernales de nariz, oídos, garganta y pulmones son víricas y que en ellas el antibiótico no cura nada, aunque sí puede provocar diarrea, náuseas o erupción cutánea. Cada tratamiento innecesario favorece, además, que sobrevivan las bacterias resistentes. Lo desarrollamos en el artículo sobre antibióticos y receta médica.
Ningún síntoma aislado separa una infección bacteriana de una vírica, y ahí está la dificultad. El médico combina la historia clínica, la duración del cuadro, la exploración física y, si hace falta, pruebas complementarias.
En una faringitis importa si hay exudado en las amígdalas, ganglios dolorosos, fiebre y ausencia de tos; en una infección urinaria, el patrón de síntomas y, según el caso, el análisis de orina; en una infección respiratoria baja, lo que se oye al auscultar. El color del moco, por sí solo, no distingue una cosa de otra.
El PRAN promueve las pruebas de diagnóstico rápido precisamente porque ayudan a quien prescribe a decidir si el antibiótico es necesario, y advierte que, aunque los síntomas se parezcan a los de una infección anterior que se curó con antibiótico, decidir si ahora hace falta corresponde a un médico. Por eso, ante una infección aguda nueva, es frecuente que haga falta una exploración presencial o una prueba antes de decidir.
En estas situaciones el médico no valorará un antibiótico a partir del cuestionario y le indicará acudir a su centro de salud o, si es urgente, a urgencias. Si se reconoce en alguna, lo sensato es buscar atención presencial directamente:
La elección no depende de lo intensos que sean los síntomas, sino de dónde está la infección y de qué microorganismo es el más probable. Los ejemplos siguientes resumen indicaciones que figuran en fichas técnicas autorizadas en España; no son una lista de infecciones que se valoren por cuestionario, porque esa decisión la toma el médico caso por caso.
Una bacteria resistente es la que ha dejado de responder a un antibiótico que antes la eliminaba. No se vuelve resistente la persona, sino la bacteria, y el problema se transmite: las bacterias resistentes que colonizan a alguien pueden pasar a su familia y a los centros sanitarios.
Empujan en esa dirección los tratamientos innecesarios, las pautas abandonadas a los dos días y las cajas sobrantes que se toman meses después para otra cosa. Así, infecciones que antes se resolvían con pastillas en casa pueden acabar necesitando ingreso y tratamiento intravenoso.
Lo que está en su mano es sencillo: completar la pauta que le indiquen, no compartir antibióticos con nadie y llevar los restos o las cajas caducadas al Punto SIGRE de su farmacia en lugar de guardarlos en el botiquín. Si está en tratamiento y duda sobre el alcohol, en el artículo sobre beber con antibióticos repasamos qué combinaciones conviene evitar.
Distinto es el caso de quien ya tiene un diagnóstico y una pauta escrita y necesita continuidad: un tratamiento prolongado indicado por un especialista o una pauta que otro médico dejó por escrito. Aquí el médico revisa los papeles y valora si procede seguir.
Para ello necesita el informe o la prescripción anterior, el nombre exacto del medicamento y la pauta indicada. Sin esa documentación no puede tratarse como una continuación, porque nadie puede dar continuidad a un tratamiento cuyo origen no consta; en ese caso se estudia como un caso nuevo, con los mismos criterios que cualquier infección aguda. Y si su situación no encaja en ninguno de estos supuestos, el médico se lo dirá con claridad antes que emitir una prescripción sin respaldo clínico.
La valoración del servicio Receta médica online tiene un precio de 21,90 €. Puede añadir la tramitación prioritaria por 8,90 € más: adelanta su solicitud en el orden de revisión, pero no fija ningún plazo. El medicamento no está incluido, lo abona aparte en su farmacia, y la receta que recibe no es una receta del Sistema Nacional de Salud ni da acceso a su financiación.
La tarifa cubre la consulta médica, no la emisión de un documento. Si el médico deniega la solicitud por motivos médicos o legales, le devolvemos la tarifa. Si el médico le solicita documentación, dispone de al menos 7 días para enviarla y le enviamos un recordatorio; a petición suya ampliamos el plazo. Si aun así no es posible completar la consulta, cerramos la solicitud y le devolvemos el importe íntegro.
Con los antibióticos esto es muy directo: si su cuadro necesita una exploración o una prueba, el médico le remitirá a su centro de salud aunque el proceso termine sin receta.
Si la valoración es favorable, el médico emite una receta médica en PDF que le llega por correo electrónico; no hay códigos PIN ni números que memorizar. En la farmacia puede presentarla con su documento de identidad. La emite el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301), por lo que procede de otro Estado miembro de la Unión Europea.
En España, su reconocimiento se apoya en el artículo 11 de la Directiva 2011/24/UE y en el artículo 15 bis del Real Decreto 1718/2010. Este último fija los datos mínimos que debe contener toda receta de otro Estado miembro, entre ellos la identificación del paciente, los datos del médico y, del medicamento, la denominación común, la dosis y la pauta.
Ese mismo artículo permite al farmacéutico negarse a dispensarla si tiene dudas razonables sobre su autenticidad o su validez: la decisión de dispensar corresponde al farmacéutico.
Acuda a urgencias o llame al 112 si aparece dificultad para respirar o para tragar la propia saliva, si el cuello se hincha o se pone rígido, si hay fiebre alta con confusión o mucha somnolencia, si ve en la piel manchas que no desaparecen al presionarlas o si el estado general empeora deprisa.
Lo mismo si, después de tomar un antibiótico, se le hinchan los labios o la lengua o le cuesta respirar. En algunas comunidades también puede llamar al 061. Ninguna de estas situaciones admite esperar a una valoración por cuestionario.
El texto lo prepara MEDINOW Sp. z o.o. y lo revisa el médico Damian Wojno, que valora las solicitudes del servicio. Se basa en las fichas técnicas de CIMA citadas al pie, en la información pública del PRAN y en la normativa del BOE sobre receta y dispensación. Es información general: no reemplaza a su médico de cabecera ni una exploración cuando el cuadro la pide, y ante cualquier diferencia manda la ficha técnica de cada medicamento.
Tampoco promociona ningún antibiótico concreto: la publicidad al público solo se admite para medicamentos que, entre otros requisitos, se usan sin intervención de un médico (artículo 80 del Real Decreto Legislativo 1/2015). Si encuentra un dato que deba corregirse, puede escribirnos a [email protected].
No. En CIMA, el registro de la AEMPS, las presentaciones comercializadas de antibióticos tan habituales como la amoxicilina o la azitromicina figuran como sujetas a prescripción médica o de uso hospitalario, y también las pomadas y colirios con antibiótico que hemos revisado. La ley prohíbe, además, venderlos por internet. Una página que ofrece enviarlos sin valoración médica lo hace al margen de la normativa y sin ninguna seguridad sobre lo que llega a su casa.
A veces, pero no siempre. Usted describe su caso y el médico decide si el antibiótico está indicado, si el cuadro parece vírico o si antes hace falta explorarle o hacer una prueba, algo frecuente en las infecciones agudas; en ese caso le indicará que acuda a su médico. No se repite un antibiótico de otra vez sin valorar la infección actual. Continuar una pauta larga documentada es otro supuesto: el médico revisa el informe y decide.
No. La gripe y el resfriado los causan virus, y el PRAN es claro: tomar antibióticos para combatirlos no aporta ningún beneficio y, en cambio, puede dar diarrea, náuseas o erupción. También señala que la mayoría de las enfermedades invernales mejoran al cabo de unas dos semanas y que, si los síntomas persisten, hay que consultarlo con el médico. Otra cosa es que sobre una gripe se añada después una infección bacteriana; esa posibilidad la valora un médico.
No es buena idea. Una pauta completa no deja sobrantes; si sobra, suele ser porque se interrumpió antes de tiempo. Usarlo meses después para un cuadro distinto supone elegir el antibiótico sin criterio médico, con una cantidad insuficiente y, a veces, ya caducado. El propio PRAN advierte de esa tentación: que los síntomas se parezcan a los de la vez anterior no significa que necesite el mismo tratamiento. Lleve los restos al Punto SIGRE de su farmacia.
Es la capacidad de una bacteria para sobrevivir a un antibiótico que antes la eliminaba; esas bacterias pasan de unas personas a otras y llegan a los hospitales. El uso innecesario y las pautas incompletas aceleran el fenómeno. El PRAN publica en su web mapas del consumo de antibióticos en España.
Se lo explicará por escrito y le indicará acudir a su centro de salud o, si hay signos de alarma, a urgencias. Cuando deniega la solicitud por motivos médicos o legales, le devolvemos la tarifa, en las condiciones del apartado sobre la tarifa. Remitirle a una consulta presencial forma parte de una valoración bien hecha.
Sí. Según el artículo 15 bis del Real Decreto 1718/2010, en España se pueden dispensar recetas extendidas en otro país de la Unión Europea, pero el farmacéutico conserva el derecho a negarse cuando dude razonablemente de que la receta sea auténtica o válida. La decisión de dispensar corresponde al farmacéutico.