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Amoxicilina y Augmentine: diferencias

No son lo mismo. Augmentine es amoxicilina combinada con ácido clavulánico, una sustancia que por sí sola no tiene un efecto antibacteriano útil, pero que impide que algunas bacterias inactiven la amoxicilina con sus enzimas. Ese añadido cambia las bacterias que cubre el tratamiento, la frecuencia de la diarrea y los motivos para elegir uno u otro. Aquí verá en qué se diferencian, qué presentaciones hay en España y por qué los dos necesitan receta médica.

¿Cuál es la diferencia entre amoxicilina y Augmentine?

La amoxicilina es un antibiótico del grupo de las penicilinas. Augmentine es amoxicilina combinada con ácido clavulánico, un inhibidor de betalactamasas. Las betalactamasas son enzimas que producen algunas bacterias para inactivar a las penicilinas; el clavulánico inactiva varias de ellas y, con eso, la amoxicilina vuelve a ser eficaz frente a microorganismos que, sola, no cubriría.

No las neutraliza todas: la ficha técnica de Augmentine describe betalactamasas que el clavulánico no inhibe y bacterias que resisten por otros mecanismos, como cambios en las proteínas a las que se une el antibiótico. Dicho de otra forma, el clavulánico no aumenta la potencia del antibiótico: amplía el número de bacterias frente a las que sigue funcionando. Esa es toda la diferencia farmacológica, y de ella se derivan tanto la ventaja como el inconveniente principal, que es una mayor frecuencia de efectos digestivos.

¿Cuál es más fuerte?

La pregunta habitual tiene una respuesta poco intuitiva: ninguno es más fuerte; tienen espectros distintos. Frente a una bacteria sensible a la amoxicilina, añadir clavulánico no mejora nada, porque el antibiótico ya estaba funcionando; lo único que aporta son más efectos adversos. La propia ficha técnica de Augmentine lo recoge: cuando se confirma que la infección se debe a un microorganismo sensible a la amoxicilina, indica considerar el cambio de la combinación a la amoxicilina sola.

Frente a una bacteria productora de betalactamasas, en cambio, la amoxicilina sola no sirve y el clavulánico la rescata. Por eso hablar de fuerte y flojo lleva a la conclusión equivocada, que es pedir siempre el que suena más potente. La elección correcta depende del germen que se sospecha, de la localización de la infección y de los patrones de resistencia locales, no de una escala de intensidad.

Presentaciones de Augmentine y de la amoxicilina

En CIMA, el registro de medicamentos de la AEMPS, Augmentine figura en comprimidos recubiertos de 500 mg/125 mg y de 875 mg/125 mg, en sobres de polvo para suspensión oral con esas mismas cantidades y en un polvo para suspensión oral de 100 mg/ml + 12,5 mg/ml. La primera cifra corresponde a la amoxicilina y la segunda al ácido clavulánico, de modo que Augmentine 875 lleva más amoxicilina por comprimido que el de 500, con los mismos 125 mg de clavulánico.

La amoxicilina sola se comercializa, entre otras formas, en cápsulas y comprimidos de 500 mg, en comprimidos de 750 mg y de 1 g, en sobres y en suspensión oral; lo esencial de este antibiótico por separado está en nuestra página sobre la amoxicilina.

Qué presentación conviene, cuántas tomas al día y durante cuánto tiempo lo decide el médico según la infección, la edad y el peso, y por eso aquí no se dan pautas de dosis. Tampoco son equivalentes dos envases porque compartan una cifra: Augmentine 500 mg/125 mg y una amoxicilina de 500 mg no contienen lo mismo.

Presentación (CIMA)AmoxicilinaÁcido clavulánicoForma
Augmentine 500 mg/125 mg500 mg125 mgComprimidos recubiertos con película o sobres
Augmentine 875 mg/125 mg875 mg125 mgComprimidos recubiertos con película o sobres
Augmentine 100 mg/ml + 12,5 mg/ml100 mg por ml12,5 mg por mlPolvo para suspensión oral
Amoxicilina sola (varias marcas y genéricos)500 mg, 750 mg o 1 g, entre otras; también en suspensiónNo llevaCápsulas, comprimidos, sobres o suspensión oral

En qué infecciones se elige cada uno

En términos generales, la amoxicilina sola se reserva para infecciones en las que el germen esperable es sensible y no hay motivos para sospechar resistencia, mientras que la combinación con clavulánico se elige cuando esa sospecha existe, cuando ha habido fracaso de un tratamiento previo, cuando la infección es mixta o cuando hay factores del paciente que lo justifican.

La decisión concreta corresponde al médico que valora el caso y sigue las recomendaciones de práctica clínica vigentes, que se actualizan según la evolución de las resistencias. Por eso no tiene sentido reutilizar el antibiótico que le sobró de la vez anterior: puede no cubrir lo que ahora tiene y, además, favorecer resistencias.

Las fichas técnicas recogen indicaciones que se solapan en buena parte, como la sinusitis bacteriana aguda, la otitis media aguda, la neumonía adquirida en la comunidad, la cistitis o la pielonefritis, pero no son idénticas. La de la amoxicilina sola (Clamoxyl) incluye además la amigdalitis y la faringitis estreptocócica aguda o la erradicación de Helicobacter pylori, y la de Augmentine, las mordeduras de animales o la osteomielitis. Que una infección figure en una ficha técnica no significa que pueda tratarse sin explorar al paciente: la elección depende del diagnóstico.

Por qué Augmentine produce más diarrea

En la ficha técnica de Augmentine, la diarrea figura como muy frecuente, es decir, puede afectar a más de 1 de cada 10 personas, y las náuseas y los vómitos, como frecuentes. En la de la amoxicilina sola (Clamoxyl), la diarrea y las náuseas aparecen como frecuentes, hasta 1 de cada 10. La ficha técnica de Augmentine indica tomarlo con las comidas para reducir la posible intolerancia digestiva.

La diarrea suele ser leve, pero hay dos situaciones que no conviene dejar pasar. La primera es una diarrea intensa, acuosa o con sangre, durante el tratamiento o después de terminarlo, porque puede tratarse de una colitis asociada a antibióticos y obliga a consultar sin demora.

La segunda es cualquier signo de afectación del hígado, como coloración amarillenta de la piel o de los ojos, orina oscura o picor generalizado. Según la ficha técnica, los efectos hepáticos de la combinación se han notificado sobre todo en hombres y en personas mayores, pueden asociarse a tratamientos prolongados y a veces aparecen semanas después de haberlo dejado.

¿Se pueden intercambiar?

No por decisión propia. Cambiar de uno a otro no es ajustar una dosis: es cambiar el espectro del tratamiento, y hacerlo sin criterio puede dejar sin cubrir el germen responsable o exponerle a efectos adversos innecesarios.

Tampoco es buena idea el movimiento inverso, muy habitual, que consiste en abandonar Augmentine porque sienta mal al estómago y sustituirlo por la amoxicilina que quedaba en casa. Si el antibiótico le está sentando mal, la conversación es con quien se lo prescribió o con su farmacia, que pueden valorar si el problema se maneja con la toma junto a las comidas o si hace falta cambiar de pauta.

Ambos necesitan receta, y esa no es una formalidad

En CIMA, todas las presentaciones comercializadas de amoxicilina, sola o con ácido clavulánico, figuran como medicamentos sujetos a prescripción médica, y algunas inyectables son de uso hospitalario; ninguna se dispensa sin receta. La razón no es burocrática: cada tratamiento antibiótico innecesario selecciona bacterias resistentes, y esa presión se paga colectivamente cuando el antibiótico habitual deja de funcionar.

El Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN) recuerda que tomar antibióticos para un resfriado o una gripe no aporta ningún beneficio y que hasta el 80 % de las infecciones invernales de nariz, oídos, garganta y pulmones son de origen vírico. La consecuencia práctica para usted es sencilla: no guarde sobras, no comparta antibióticos y no los use para un catarro. El porqué legal y sanitario de esa receta lo desarrollamos en por qué los antibióticos necesitan receta.

Una infección nueva no se trata repitiendo una receta anterior

Conviene decirlo con claridad, porque es el malentendido más frecuente en un servicio como el nuestro: un episodio infeccioso nuevo no es la continuación de un tratamiento, y no se trata repitiendo la receta de la última vez ni con los restos de otro envase. Decidir si hace falta un antibiótico, y cuál, exige a menudo valorar signos que solo se obtienen explorando, como el aspecto de la garganta o del oído, la auscultación pulmonar o la localización del dolor.

La decisión de prescribir un antibiótico la toma el médico tras valorar el caso; muchas infecciones necesitan exploración presencial o una prueba antes de decidir. Cuando el cuadro lo requiere, el médico se lo indica, y la vía correcta es entonces su médico de cabecera, su centro de salud o, si los síntomas son intensos, un servicio de urgencias. Más sobre el uso de estos medicamentos en la sección de antibióticos.

Alergia a la penicilina: un dato que hay que llevar siempre encima

La alergia a las penicilinas contraindica tanto la amoxicilina como Augmentine, y es una de las informaciones que más se pierden por el camino. Sus fichas técnicas añaden otra contraindicación: haber tenido una reacción alérgica inmediata y grave, como una anafilaxia, con otro betalactámico, por ejemplo una cefalosporina.

En el caso de Augmentine, tampoco debe tomarlo quien haya tenido ictericia o insuficiencia hepática causadas por amoxicilina con clavulánico, y ante la sospecha de una mononucleosis infecciosa las dos fichas indican evitarlos, porque en ese contexto la amoxicilina se ha asociado a una erupción en la piel.

Muchas personas arrastran una etiqueta de alérgico puesta en la infancia por una erupción que nunca se estudió, y otras han tenido una reacción real y no la mencionan porque hace años de aquello. Ambas cosas tienen coste: la primera puede llevar a usar antibióticos de segunda elección sin necesidad, y la segunda es directamente peligrosa.

Si sospecha que tiene alergia, coméntelo siempre y pregunte a su médico si conviene estudiarla formalmente. Y ante cualquier reacción con hinchazón de labios o lengua, dificultad para respirar o mareo intenso tras una toma, llame al 112.

Qué hacemos y qué no hacemos

Esta página es informativa. Si quiere pedir una valoración, el servicio Receta médica online sirve para continuar un tratamiento que ya tiene pautado o para empezar uno nuevo cuando el problema se puede valorar con un cuestionario. Usted lo rellena, adjunta los informes que tenga y el médico lo valora y responde por escrito, sin videollamada ni llamada telefónica.

Si la valoración es favorable, recibe la receta médica en PDF por correo electrónico; la decisión de dispensar corresponde al farmacéutico, y el antibiótico, si se prescribe, se paga aparte en la farmacia.

Las condiciones de la tarifa del servicio son estas: «La tarifa cubre la consulta médica, no la emisión de un documento. Si el médico deniega la solicitud por motivos médicos o legales, le devolvemos la tarifa. Si el médico le solicita documentación, dispone de al menos 7 días para enviarla y le enviamos un recordatorio; a petición suya ampliamos el plazo. Si aun así no es posible completar la consulta, cerramos la solicitud y le devolvemos el importe íntegro.»

Médico responsable: Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301).

¿Augmentine y la amoxicilina son lo mismo?

No. Los dos contienen amoxicilina, pero Augmentine le añade ácido clavulánico, que la protege de varias de las enzimas con las que algunas bacterias la inactivan. Según su ficha técnica, el clavulánico por sí mismo no tiene un efecto antibacteriano útil; lo que hace es ampliar el número de bacterias frente a las que la amoxicilina sigue funcionando. Por eso uno no sustituye al otro sin indicación médica.

¿Cuál es más fuerte, la amoxicilina o el Augmentine?

Ninguno es más fuerte: tienen espectros distintos. Augmentine cubre además bacterias que producen betalactamasas sensibles al ácido clavulánico, unas enzimas que, sin él, inactivan a la amoxicilina. Frente a un germen sensible a la amoxicilina, añadir clavulánico no aporta eficacia y sí más efectos digestivos. La elección depende de la infección que se sospecha y de los patrones de resistencia locales, y la toma el médico que valora el caso. Pedir el que suena más potente es una forma habitual de acabar con un tratamiento peor tolerado y sin ninguna ventaja.

¿Qué significa Augmentine 875/125?

Que cada comprimido, o cada sobre, contiene 875 mg de amoxicilina y 125 mg de ácido clavulánico. Augmentine 500 mg/125 mg lleva 500 mg de amoxicilina con la misma cantidad de clavulánico. Cuál conviene y cada cuánto se toma lo decide el médico según la infección, la edad y el peso, y no se cambia una presentación por otra sin su indicación.

¿Cuándo se elige Augmentine?

Cuando hay motivos para sospechar que el germen puede producir betalactamasas y, por tanto, resistir a la amoxicilina sola: infecciones mixtas, fracaso de un tratamiento antibiótico previo, determinadas localizaciones o factores del propio paciente. La decisión sigue las recomendaciones de práctica clínica vigentes, que cambian con la evolución de las resistencias, y por eso no puede tomarse en casa comparando prospectos. Si su médico le ha cambiado de uno a otro, lo habitual es que sea por esa razón y no porque el primero fuera flojo.

¿Por qué Augmentine da más diarrea?

En su ficha técnica la diarrea figura como muy frecuente, y en la de la amoxicilina sola, como frecuente. Tomarlo con las comidas, como indica la ficha técnica de Augmentine, ayuda a tolerarlo mejor. Consulte sin esperar si la diarrea es intensa, acuosa o con sangre, durante el tratamiento o después, o si nota la piel o los ojos amarillentos, orina oscura o picor generalizado, porque son señales de colitis o de afectación del hígado que no deben dejarse pasar.

¿Se pueden intercambiar?

No por su cuenta. Cambiar de uno a otro modifica el espectro del tratamiento y puede dejar sin cubrir la bacteria responsable. El movimiento más frecuente y más problemático es abandonar Augmentine porque sienta mal y sustituirlo por la amoxicilina sobrante de otra ocasión: eso reúne dos malas ideas, cambiar de antibiótico sin criterio y reutilizar restos. Si el tratamiento le sienta mal, hable con quien se lo prescribió o pregunte en su farmacia antes de modificar nada.

¿Ambos necesitan receta?

Sí. En CIMA, todas las presentaciones comercializadas de amoxicilina, sola o con clavulánico, son medicamentos sujetos a prescripción médica, y algunas son de uso hospitalario. El médico decide si hace falta un antibiótico después de valorar el caso, y muchas infecciones requieren antes una exploración o una prueba. Lo que no tiene sentido es repetir la receta de un episodio anterior ni usar los restos de otro tratamiento.