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Tobradex: usos y cómo se aplica

Tobradex es un colirio en suspensión que combina un antibiótico, la tobramicina (3 mg/ml), y un corticoide, la dexametasona (1 mg/ml). Se usa en inflamaciones de la parte anterior del ojo con infección bacteriana o riesgo de ella y después de la cirugía de cataratas, y en España necesita receta médica. Esta página es informativa: por el corticoide, su uso exige explorar el ojo y vigilar la presión intraocular, y su receta no se tramita mediante el cuestionario médico.

Qué lleva Tobradex y en qué se diferencia de Tobrex y Maxidex

Cada mililitro contiene 1 mg de dexametasona y 3 mg de tobramicina, con cloruro de benzalconio (0,1 mg/ml) como conservante. La tobramicina es un antibiótico aminoglucósido que actúa contra bacterias sensibles; la dexametasona es un corticoide potente que frena la inflamación, el enrojecimiento y la hinchazón, aunque no cura la causa. En el registro CIMA figura una sola presentación comercializada: un frasco cuentagotas de 5 ml.

Los nombres se parecen, pero no son el mismo medicamento ni se sustituyen entre sí: el médico elige uno u otro según lo que haya que tratar. Esto es lo que recoge la ficha técnica de cada uno:

  • Tobradex, con dexametasona y tobramicina: inflamación del segmento anterior del ojo que responde a corticoides, con infección bacteriana superficial o riesgo de ella; además, prevención y tratamiento de la inflamación, y prevención de la infección, tras la cirugía de cataratas.
  • Tobrex, solo con tobramicina: infecciones bacterianas superficiales del ojo y sus anejos, como la conjuntivitis, causadas por bacterias sensibles.
  • Maxidex, solo con dexametasona: inflamaciones no infecciosas que responden a corticoides, como la uveítis anterior o la conjuntivitis alérgica y primaveral.

Para qué está indicado

Según su ficha técnica, Tobradex está indicado en adultos, adolescentes y niños desde los 2 años en procesos inflamatorios del segmento anterior del ojo que responden a los corticoides y se asocian a una infección bacteriana superficial por gérmenes sensibles a la tobramicina, o en los que existe riesgo de esa infección. También se usa en la cirugía de cataratas, para prevenir y tratar la inflamación y prevenir la infección. La ficha recuerda que deben seguirse las recomendaciones oficiales sobre el uso adecuado de los antibióticos.

El antibiótico no actúa sobre las infecciones por virus, y algunas de ellas, como la queratitis por herpes simple o la varicela con afectación del ojo, son una contraindicación: el corticoide reduce las defensas frente a las infecciones, puede favorecerlas y enmascarar sus signos. Por eso un ojo rojo no basta para usar este colirio; antes hay que saber qué lo causa. La guía sobre la conjuntivitis explica cómo se distinguen la vírica, la bacteriana y la alérgica.

Cómo se aplica y durante cuántos días

La dosis la indica el médico. En adultos, adolescentes y niños desde los 2 años, la ficha técnica recoge 1 o 2 gotas en el ojo afectado cada 4 a 6 horas, que en las primeras 24 a 48 horas pueden aumentarse a 1 o 2 gotas cada 2 horas.

La frecuencia se reduce de forma gradual a medida que mejora el ojo, sin interrumpir el tratamiento antes de tiempo, y no se recomienda usarlo más de 14 días salvo criterio médico. Tras la cirugía de cataratas la pauta es de 1 gota cuatro veces al día durante un máximo de 24 días, y puede empezarse el día anterior a la operación.

Si olvida una aplicación, póngala en cuanto se acuerde y siga con el horario previsto; si ya falta poco para la siguiente, sáltela, y nunca se aplique dos dosis juntas. El prospecto describe así la técnica:

  • Lávese las manos y agite bien el frasco antes de cada uso, porque es una suspensión.
  • La primera vez, retire el anillo del precinto si ha quedado suelto.
  • Incline la cabeza hacia atrás, separe el párpado inferior y deje caer una gota en el hueco que se forma, sin tocar el ojo ni el párpado con la punta.
  • Cierre los ojos y presione suavemente con el dedo el ángulo del ojo junto a la nariz: así pasa menos medicamento al resto del cuerpo.
  • Si usa otros colirios, deje al menos 5 minutos entre uno y otro; las pomadas oftálmicas, siempre al final.
  • Anote la fecha de apertura: el frasco se desecha 4 semanas después de abrirlo, no se guarda por encima de 25 °C y no se congela.

Por qué un colirio con corticoide exige vigilar el ojo

El riesgo principal viene de la dexametasona. Usada de forma prolongada, puede subir la presión intraocular y producir glaucoma, con daño del nervio óptico y pérdida de agudeza y de campo visual, y favorecer una catarata subcapsular. Por eso la ficha técnica pide medir la presión intraocular desde el inicio del tratamiento. El riesgo puede ser mayor, y aparecer antes, en los niños menores de 6 años, y también aumenta en personas propensas, como las que tienen diabetes.

Hay más motivos para no usarlo sin exploración. El corticoide puede enmascarar una infección; una úlcera de córnea que no se cura hace sospechar hongos; en enfermedades que adelgazan la córnea o la esclera se han descrito perforaciones; y las heridas de la córnea cicatrizan peor, sobre todo si se combina con antiinflamatorios no esteroideos en colirio. Con tratamientos intensos o largos, parte de la dexametasona puede pasar a la sangre y causar síndrome de Cushing o supresión suprarrenal, en especial en niños y en quienes toman ritonavir o cobicistat; en esos casos se retira de forma progresiva.

Por todo ello, este colirio no forma parte de lo que el médico valora con el cuestionario: sin explorar el ojo ni medir la presión intraocular no es posible indicarlo con seguridad, tampoco para prolongar un tratamiento ya iniciado. Si lo usa por indicación de un oftalmólogo, el control y una nueva receta corresponden a quien hace ese seguimiento.

Cuándo no debe usarse

La ficha técnica contraindica Tobradex en las situaciones de la lista. Además, pide precaución en personas con miastenia grave o enfermedad de Parkinson, porque los aminoglucósidos pueden aumentar la debilidad muscular, y vigilar su concentración en sangre si se reciben a la vez aminoglucósidos por vía general.

  • Alergia a la dexametasona, a la tobramicina o a alguno de los excipientes.
  • Queratitis por herpes simple.
  • Infección por el virus de la vacuna (vaccinia), varicela u otras infecciones víricas de la córnea o la conjuntiva.
  • Enfermedades del ojo causadas por hongos e infecciones oculares por parásitos sin tratar.
  • Infecciones oculares por micobacterias, como la tuberculosis del ojo.
  • Después de la extracción simple de un cuerpo extraño de la córnea.

Efectos adversos descritos

En los ensayos clínicos, las reacciones más notificadas afectaron a menos del 1 % de los pacientes y están clasificadas como poco frecuentes (hasta 1 de cada 100 personas): aumento de la presión intraocular, dolor, picor, molestias e irritación del ojo. Son raras (hasta 1 de cada 1000) la queratitis, la alergia ocular, la visión borrosa, el ojo seco, el enrojecimiento ocular y la alteración del gusto.

Desde la comercialización se han descrito, sin frecuencia conocida, hinchazón y enrojecimiento del párpado, dilatación de la pupila, lagrimeo, dolor de cabeza, mareo, náuseas, molestias abdominales, eritema multiforme y reacciones alérgicas graves. La tobramicina puede causar reacciones de sensibilidad que van desde el picor local hasta reacciones generalizadas: si aparecen, interrumpa el colirio y consulte. Ante visión borrosa u otras alteraciones de la visión, el prospecto pide ponerse en contacto con el médico.

Lentillas, embarazo, conducción y otros medicamentos

Durante el tratamiento de una inflamación o una infección del ojo no se recomienda llevar lentillas. El cloruro de benzalconio puede absorberse en las lentes de contacto blandas y alterar su color; si tuviera que usarlas, quíteselas antes de aplicar el colirio y espere 15 minutos para volver a ponérselas. Este conservante también puede irritar el ojo y empeorar el ojo seco.

En el embarazo, solo se usa si el médico considera que el beneficio supera el riesgo: el uso prolongado o repetido de corticoides se ha asociado a retraso del crecimiento intrauterino, y con otros aminoglucósidos no se puede descartar un riesgo de sordera en el bebé. En la lactancia no es probable que pase a la leche una cantidad con efecto en el niño, pero el riesgo no puede excluirse y la decisión se toma con el médico.

Tras aplicarlo puede ver borroso durante un rato; no conduzca ni maneje máquinas hasta que vea con nitidez. Informe al médico si usa antiinflamatorios no esteroideos en colirio, ritonavir o cobicistat, u otros antibióticos aminoglucósidos. Y si compite en un deporte con controles, tenga en cuenta que la dexametasona puede dar positivo en un control antidopaje.

Un frasco que sobró no sirve para otro episodio

Tobradex contiene un antibiótico, y el prospecto es claro: no se guarda ni se reutiliza. Un ojo rojo meses después puede tener otra causa, por ejemplo vírica, en la que el antibiótico no sirve y el corticoide puede empeorar la infección; cada episodio nuevo necesita una nueva valoración. Lo que sobre se lleva al punto SIGRE de la farmacia.

Acuda sin demora a urgencias o al oftalmólogo si tiene dolor ocular intenso, pérdida de visión, mucha sensibilidad a la luz, un ojo rojo tras un golpe o una salpicadura química, o si lleva lentillas y el ojo está rojo y le duele. Los síntomas que empeoran o reaparecen de repente durante el tratamiento también son motivo de consulta. En medicamentos oftalmológicos encontrará qué colirios se dispensan sin receta y cuándo hay que ir a urgencias.

¿Tobradex necesita receta?

Sí. En el registro CIMA de la AEMPS, Tobradex 1 mg/ml + 3 mg/ml colirio en suspensión figura como medicamento sujeto a prescripción médica, y no existe ninguna presentación sin receta.

¿Para qué sirve Tobradex colirio?

Para inflamaciones de la parte anterior del ojo que responden a los corticoides cuando hay, o puede haber, una infección bacteriana superficial, y para la inflamación y la prevención de la infección después de operar una catarata. No es un colirio para cualquier ojo rojo.

¿Tobradex sirve para la conjuntivitis?

Solo en casos concretos: cuando el médico ve una inflamación que necesita un corticoide junto con una infección bacteriana o riesgo de ella. Si la conjuntivitis es vírica, el antibiótico no actúa y el corticoide está contraindicado; si es bacteriana sin esa inflamación, el médico puede elegir un antibiótico solo.

¿Cuántos días se puede usar Tobradex?

La ficha técnica no recomienda pasar de 14 días, salvo que el médico indique otra cosa; después de una cirugía de cataratas, la pauta llega hasta 24 días. Cuanto más se alarga, más importante es controlar la presión intraocular.

¿Se puede usar Tobradex con lentillas?

Mejor no, porque durante una inflamación o infección del ojo no se recomiendan. Si fueran imprescindibles, retírelas antes de cada aplicación y espere un cuarto de hora para volver a ponerlas.

¿Tobradex y Tobrex son lo mismo?

No. Tobrex solo lleva tobramicina, el antibiótico, mientras que Tobradex añade dexametasona, un corticoide. Esa diferencia cambia las indicaciones y los riesgos: el corticoide obliga a vigilar la presión del ojo.

¿Por qué no se puede pedir la receta de Tobradex con un cuestionario online?

Porque contiene un corticoide. Antes de usarlo hay que descartar en la exploración una infección vírica o por hongos y, durante el tratamiento, medir la presión intraocular, y ninguna de las dos cosas se puede hacer a distancia. Si lo necesita, debe recetarlo el médico que explora el ojo.

Revisado por el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301).