Antibióticos y antimicrobianos: tipos y usos
Los antibióticos actúan sobre bacterias; «antimicrobiano» es un término más amplio, que abarca también antifúngicos, antivíricos y antiparasitarios. En esta página encontrará las principales familias de antibióticos (penicilinas, cefalosporinas, macrólidos, quinolonas, tetraciclinas y otras), qué infecciones recoge como indicación la ficha técnica de un medicamento de cada familia, por qué en España se dispensan con receta y qué efectos adversos e interacciones conviene conocer.
Antibiótico y antimicrobiano: en qué se diferencian
Un antibiótico mata las bacterias o impide que se multipliquen. Sobre los virus no tiene ningún efecto, y los prospectos lo advierten desde su primer apartado: el de Denvar, por ejemplo, recuerda que los antibióticos no sirven para infecciones víricas como la gripe o el catarro. Según el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), hasta el 80 % de las infecciones invernales de nariz, oídos, garganta y pulmones son de origen vírico.
«Antimicrobiano» engloba cuatro grupos con dianas distintas: los antibacterianos, que son los antibióticos; los antifúngicos, que actúan contra los hongos, como el fluconazol o la terbinafina; los antivíricos, como el aciclovir, y los antiparasitarios. Algunos fármacos cruzan esas fronteras. La ficha técnica del metronidazol, por ejemplo, lo indica tanto en infecciones por bacterias anaerobias como en la giardiasis, la amebiasis y la tricomoniasis, que están causadas por parásitos.
Usar un grupo donde corresponde otro no cura nada y retrasa el tratamiento adecuado: un antifúngico no resuelve una infección bacteriana y un antibiótico no elimina un virus, por mucho que los síntomas se parezcan.
Familias de antibióticos y para qué infecciones se usan
Los antibióticos se agrupan en familias según su estructura química y su forma de actuar. Cada familia tiene su espectro, sus efectos adversos y sus contraindicaciones, y no son intercambiables: la elección depende de la bacteria más probable, del lugar de la infección, de las alergias del paciente, de su función renal y de las resistencias de la zona.
La tabla recoge, para cada familia, un medicamento comercializado en España y algunas de las indicaciones que figuran en el apartado 4.1 de su ficha técnica. Sirve para entender por qué un médico elige uno u otro, no para elegirlo por cuenta propia. Varios tienen ficha propia en esta web, entre ellos Denvar y el levofloxacino.
| Familia | Ejemplo con ficha técnica en CIMA | Algunas indicaciones autorizadas |
|---|---|---|
| Penicilinas | Amoxicilina (Amoxicilina Normon 500 mg cápsulas) | Sinusitis bacteriana aguda, otitis media aguda, amigdalitis y faringitis estreptocócica aguda, neumonía adquirida en la comunidad y erradicación de Helicobacter pylori junto con otros fármacos |
| Penicilinas resistentes a la penicilinasa | Cloxacilina (Orbenin 500 mg cápsulas) | Infecciones no complicadas de piel y tejidos blandos, como el impétigo |
| Cefalosporinas | Cefixima (Denvar 200 mg cápsulas) | Faringitis y amigdalitis, otitis media, bronquitis aguda y neumonías, infecciones urinarias no complicadas |
| Macrólidos | Azitromicina (Zitromax 500 mg comprimidos) | Amigdalitis y faringitis estreptocócica aguda, sinusitis y otitis media bacterianas agudas, neumonía adquirida en la comunidad, uretritis y cervicitis por Chlamydia trachomatis; en adultos y adolescentes de al menos 45 kg |
| Fluoroquinolonas | Levofloxacino (Tavanic 500 mg comprimidos) | Pielonefritis aguda, infecciones urinarias complicadas y prostatitis bacteriana crónica; en la sinusitis bacteriana aguda o la neumonía adquirida en la comunidad, solo cuando no se considera apropiado otro antibiótico de los habituales |
| Tetraciclinas | Doxiciclina (Vibracina 100 mg cápsulas) | Neumonía atípica por Mycoplasma pneumoniae, enfermedad de Lyme en sus estadios iniciales, brucelosis y, como tratamiento coadyuvante, acné vulgar grave; en mayores de 8 años |
| Nitroimidazoles | Metronidazol (Flagyl 250 mg comprimidos) | Infecciones por bacterias anaerobias, giardiasis, amebiasis intestinal y hepática y tricomoniasis |
Por qué en España los antibióticos se dispensan con receta
En España es la AEMPS la que, al autorizar un medicamento, decide si se dispensa con receta o sin ella. El artículo 19 del texto refundido de la Ley de garantías (Real Decreto Legislativo 1/2015) obliga a exigir receta, entre otros supuestos, cuando un medicamento puede suponer un peligro si se utiliza sin control médico, y establece que los que se administran por vía parenteral requieren prescripción salvo casos excepcionales. La dispensación en la farmacia se ajusta a las condiciones fijadas al autorizarlo.
Hemos revisado en el registro CIMA todas las presentaciones comercializadas de amoxicilina, cloxacilina, cefixima, cefuroxima, azitromicina, claritromicina, levofloxacino, ciprofloxacino, doxiciclina y metronidazol: todas figuran como medicamento sujeto a prescripción médica o de uso hospitalario. Lo mismo ocurre con las pomadas, cremas y colirios comercializados con mupirocina, ácido fusídico, gentamicina o tobramicina. Además, el artículo 3.5 de la misma ley prohíbe la venta por correspondencia o por internet de medicamentos sujetos a prescripción.
Guardar en casa el antibiótico que sobró para la próxima vez tampoco es buena idea. El prospecto de Orbenin, por ejemplo, pide no guardarlo ni reutilizarlo y devolver lo que sobre a la farmacia, en el Punto SIGRE.
Resistencia a los antibióticos: qué es y por qué le afecta
La resistencia bacteriana consiste en que las bacterias dejan de responder a los antibióticos que antes las eliminaban. No se vuelve resistente la persona, sino la bacteria, y esas bacterias pasan de unas personas a otras, llegan a los hospitales y circulan en la comunidad. Según el PRAN, las bacterias multirresistentes causan 35.000 muertes al año en Europa.
Cada uso innecesario contribuye. Tomar un antibiótico para un proceso vírico, abandonar la pauta al encontrarse mejor, usar dosis menores de las indicadas o recurrir a las sobras de otro tratamiento son cuatro maneras distintas de dar ventaja a las bacterias más resistentes.
El PRAN, que coordina la AEMPS, aborda la resistencia de forma conjunta en la salud de las personas, de los animales y del medioambiente. Para el paciente, las reglas útiles son tres: no insistir en un antibiótico cuando el médico explica que no hace falta, completar la pauta indicada y no repetir tratamientos por su cuenta.
Efectos adversos: los habituales y los que obligan a consultar
Los efectos adversos más comunes son digestivos, porque el antibiótico no distingue entre la bacteria que causa la infección y la flora intestinal. En la ficha técnica de Denvar (cefixima) la diarrea figura como frecuente, y en la de Tavanic (levofloxacino) lo son la diarrea, las náuseas y los vómitos. El tratamiento también puede favorecer infecciones por hongos, como la candidiasis.
Las reacciones alérgicas merecen mención aparte. Van desde una erupción leve hasta la anafilaxia, y la alergia a las penicilinas condiciona la elección de tratamientos posteriores, porque existe la posibilidad de reacción cruzada con las cefalosporinas. Ante hinchazón de labios, lengua o garganta, dificultad para respirar, mareo intenso o una erupción que se extiende con rapidez, llame al 112.
Cada familia añade efectos propios. Estos son algunos ejemplos que recogen las fichas técnicas:
- Fluoroquinolonas (levofloxacino): tendinitis y rotura de tendones, sobre todo del tendón de Aquiles, neuropatía periférica y reacciones adversas graves que pueden prolongarse durante meses o años.
- Tetraciclinas (doxiciclina): reacciones de fotosensibilidad, por lo que se recomienda evitar la exposición prolongada al sol y a la radiación ultravioleta durante el tratamiento.
- Macrólidos (claritromicina): alteración del gusto, que es frecuente, y prolongación del intervalo QT en el electrocardiograma.
- Aminoglucósidos (gentamicina, de uso inyectable): afectación del riñón, que la ficha técnica describe en alrededor del 10 % de los pacientes y suele ser reversible, y lesión del oído interno, que puede alterar el equilibrio y la audición.
- Cualquier antibiótico: diarrea intensa, persistente o con sangre durante el tratamiento o semanas después, que puede deberse a una colitis por Clostridium difficile y obliga a consultar.
Antibióticos, alcohol y otros medicamentos
Con el alcohol no hay una respuesta única. La ficha técnica del metronidazol pide no tomar bebidas ni medicamentos con alcohol durante el tratamiento y, al menos, hasta un día después de terminarlo, por el riesgo de una reacción con enrojecimiento, vómitos y taquicardia. La de la doxiciclina recoge que el alcohol acorta su semivida de eliminación.
En las fichas técnicas de la amoxicilina o el levofloxacino, en cambio, el alcohol no figura entre las interacciones, aunque beber mientras se pasa una infección no ayuda a recuperarse. Las combinaciones concretas se repasan en antibióticos y alcohol.
Con otros medicamentos, estos son algunos ejemplos de las fichas técnicas:
- Antiácidos con aluminio o magnesio y sales de hierro: reducen la absorción de la doxiciclina y del levofloxacino. Con el levofloxacino hay que separarlos al menos dos horas, mientras que las sales de calcio apenas le afectan; en la doxiciclina, en cambio, también interfieren los antiácidos con calcio.
- Anticoagulantes como la warfarina o el acenocumarol: la cefixima, la cloxacilina y el levofloxacino pueden alterar el control de la coagulación, que conviene vigilar con análisis.
- Píldora anticonceptiva: la ficha técnica de Orbenin (cloxacilina) advierte de que podría perder eficacia y recomienda un método alternativo durante el tratamiento y hasta una semana después.
- Digoxina, litio y estatinas: la azitromicina puede aumentar la exposición a la digoxina, el metronidazol puede elevar las concentraciones de litio y la claritromicina no debe combinarse con simvastatina ni con lovastatina.
Una infección nueva: quién decide si hace falta un antibiótico
La decisión de prescribir un antibiótico la toma el médico tras valorar el caso; muchas infecciones necesitan exploración presencial o una prueba antes de decidir. Auscultar el pecho, mirar la garganta o el oído, analizar la orina u obtener un cultivo con antibiograma son pasos que ayudan a distinguir una infección bacteriana de una vírica y a elegir el fármaco adecuado.
Que los síntomas recuerden a los de una infección anterior no significa que haga falta el mismo tratamiento; el PRAN advierte precisamente de esa tentación. Cómo se valora una infección y en qué casos es necesario acudir en persona se explica en la página sobre antibióticos. Esta ficha es informativa y no incluye ningún formulario de solicitud.
Ante dificultad para respirar, hinchazón de labios o lengua, fiebre alta con mal estado general o un empeoramiento rápido, llame al 112 o acuda a urgencias; en algunas comunidades también funciona el 061.
Quién elabora esta información
La redacta MEDINOW Sp. z o.o. y la revisa el médico Damian Wojno, colegiado en Polonia (n.º 3211301). Los datos proceden de las fichas técnicas y los prospectos publicados en CIMA, de la normativa del BOE y de la información pública del PRAN; si algo no coincide con la ficha técnica de su medicamento, prevalece la ficha técnica. No sustituye a la consulta con su médico ni a la lectura del prospecto.
Tampoco recomienda marcas: según el artículo 80 del Real Decreto Legislativo 1/2015, al público solo pueden anunciarse medicamentos que no se financian con fondos públicos y que están pensados para usarse sin diagnóstico ni prescripción de un médico, y los antibióticos no cumplen esas condiciones.
Los prospectos recuerdan que cualquier efecto adverso puede comentarse con el médico o el farmacéutico y comunicarse también directamente al Sistema Español de Farmacovigilancia de Medicamentos de Uso Humano, en www.notificaram.es.
¿Los antibióticos necesitan receta en España?
Sí. En CIMA, todas las presentaciones comercializadas de los antibióticos revisados para esta página, entre ellos la amoxicilina, la cefixima, la azitromicina, el levofloxacino y la doxiciclina, figuran como sujetas a prescripción médica o de uso hospitalario. La farmacia los dispensa con receta y la ley prohíbe venderlos por internet.
¿Sirven los antibióticos para la gripe o el catarro?
No. Son infecciones víricas y el antibiótico no las acorta, aunque sí puede causar diarrea, náuseas o erupción. El PRAN señala que la mayoría de las enfermedades invernales mejoran en unas dos semanas y que, si los síntomas persisten, hay que consultar al médico.
¿Cuánto tarda un antibiótico en hacer efecto?
Depende de la infección y del fármaco. Encontrarse mejor no significa que el tratamiento haya terminado: hay que completar la duración indicada. Si no mejora en el plazo que le dio su médico o empeora, vuelva a consultar en lugar de alargar el antibiótico por su cuenta.
¿Se puede tomar un antibiótico con alcohol?
Depende del antibiótico. Con el metronidazol no debe tomarse alcohol durante el tratamiento ni, al menos, hasta un día después, por una reacción con enrojecimiento, vómitos y taquicardia. En las fichas técnicas de la amoxicilina o el levofloxacino el alcohol no aparece entre las interacciones, aunque conviene evitarlo mientras dure la infección.
¿Qué pasa si dejo el antibiótico antes de tiempo?
Los prospectos piden no suspenderlo antes de lo indicado, porque los síntomas pueden volver; además, las pautas incompletas favorecen las resistencias. Es distinto si aparece una reacción alérgica, una erupción con ampollas o una diarrea intensa: en ese caso hay que dejarlo y consultar de inmediato.
¿Puedo usar el antibiótico que me sobró de otra vez?
No es recomendable: lo que queda no suele cubrir una pauta completa, puede estar caducado y la infección actual puede necesitar otro fármaco o ninguno. Los restos se devuelven a la farmacia.
¿Se puede conseguir un antibiótico por internet?
La venta por internet o por correspondencia de medicamentos sujetos a prescripción está prohibida en España (artículo 3.5 del Real Decreto Legislativo 1/2015), así que una web que envía antibióticos sin receta actúa al margen de la ley. La decisión de prescribir un antibiótico la toma el médico tras valorar el caso; muchas infecciones necesitan exploración presencial o una prueba antes de decidir.
- Ficha técnica de Tavanic 500 mg comprimidos recubiertos con película, levofloxacino (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Orbenin 500 mg cápsulas duras, cloxacilina (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Flagyl 250 mg comprimidos recubiertos con película, metronidazol (CIMA, AEMPS)
- Ficha técnica de Vibracina 100 mg cápsulas duras, doxiciclina (CIMA, AEMPS)
- Real Decreto Legislativo 1/2015, texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos, artículos 3, 19 y 80 (BOE)
- Sobre la resistencia a los antibióticos, Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN, AEMPS)